Nuevo OBRAS SELECTAS - EL DOLOR ARGENTINO - ALFREDO L. PALACIOS Ver mas

OBRAS SELECTAS - EL DOLOR ARGENTINO - ALFREDO L. PALACIOS

978-987-506-370-9

Producto nuevo

Plan sanitario y educativo de protección a los niños

Palabras Liminares: Víctor García Costa

242 páginas

Mas detalles

50 Productos

732,00 ARS IVA incl.

  • Alfredo L. Palacios

    Político, diputado, senador, convencional constituyente, profesor y rector universitario, la presencia de Alfredo L. Palacios (1878-1965) signó la vi­da argentina durante 65 años. A ese niño que conversó con Domingo Faustino Sarmiento (1811-1888), a ese adolescente que habló en el sepelio de José Manuel Estrada (1842-1894) y que encontró el Socia­lismo en el Evangelio, que cargó en silencio y sin resenti­mientos con el estigma social, para su tiempo, de ser un "hijo natural", que amó profundamente a su madre y que fue periodista a los 14 años para ayudarla a sostener su hogar, a ese joven que sacudió a la Facultad de Derecho con una te­sis revolucionaria: La miseria en la República Argentina (1900) y que habría de ser el primer diputado socialista de América (1904), nada de la historia política y social argentina de más de medio siglo le fue ajeno.

    Fue un patriota. Una concepción argentina y socia­lista global, omnicomprensiva, acuñada por su acción como una huella imperecedera, lo hacen acreedor definitivo y per­manente de la Patria, de la Nación y de su pueblo: de las mujeres y los niños, a quienes defendió y protegió;  de los trabajadores, para los cuales construyó un Derecho propio; del Congreso argentino, al que transformó y llevó la voz de los sin voz; de la educación y de la Universidad, cuya Re­forma concretó y paseó por nuestra América; de los soldados y del Ejército, para que aquéllos no dejaran de ser ciudada­nos y éste no fuera una escuela de sometimiento y arbitra­riedad; de la Ciencia, para la cual llevó por vez primera el Laboratorio a la fábrica; de las Artes, para las que defen­dió la obra de sus mejores creadores; de la Justicia y el Derecho, a los que dio un contenido social hasta entonces desconocido, todo en un marco ético inclaudicable”.